sábado, 22 de abril de 2017

DIA 4 BRUSELAS Y LOVAINA

Hoy ha llegado la hora de ir a Bruselas. No es una de mis ciudades preferidas, pero, por supuesto, hay que ir a visitarla.

En primer lugar nos dirigimos al recinto de la Expo del 1958, donde el atomium es su construcción más representativa. 




En la gran avenida que lleva a él estaban montando unas plataformas restaurante para elevarlas con unas gruas y disfrutar de una comida o cena disfrutando de unas maravillosas vistas de la ciudad. Debe estar bién, pero imagino que el precio no lo estaría tanto.

Dentro del mismo recinto de la expo, hicimos una parada para ver el Pabellón chino y la torre Japonesa. No entramos a visitarlas por dentro, pero cuando estuve la vez anterior, hace casi veinte años, me llamó la atención la exposición de armas y ropas samurais que había dentro de la torre.

En los jardines que los rodean nos comimos el tentenpié y proseguimos hacia la gran basílica de Koekelberg. Desde fuera es un edificio impresionante, pero cuando se entra, se queda uno un poco decepcionado, pues el interior es bastante frío y se espera algo más.

Ya ha llegado la hora de dirigirse al centro, así que aparcamos el coche junto al Palacio Real, sorprendentemente hay mucho espacio libre para aparcar. 



Primero vemos la Catedral de San Miguel, con su hermoso púlpito y el soberbio órgano.





 Desde allí a través de la Galería de Sant Hubertus llegamos a la maravillosa Gran Plaza, quizás la más bonita no sólo de Bélgica, sino de todo el centro de Europa. El edificio del ayuntamiento es impresionante y el resto de casas de los antiguos gremios, no se quedan atrás en belleza. Uno se queda absorto mirando hacia cualquier parte de esta plaza, pero hay que seguir, así que vamos a coger la calle que nos lleva al maneken pis, eso sí, primero nos comemos un buen gofre. Hay que saborear la gastronomía local.







En esta ocasión en famoso niño estaba desnudo, yo lo prefiero, porque vestido de bombero, papá noél o con cualquiera de los muchos que tiene, lo encuentro bastante ridículo. Allí nos hicimos algunas fotos, cuando encontramos hueco para ello, porque el lugar está siempre repleto de turistas inmortalizando el momento.

Continuamos nuestro paseo y pasamos por la plaza de la bolsa, tristemente conocida por ser el escenario donde los Bruselars hacían sus ofrendas y recordaban a los muertos en los atentados del 2016 en el metro y el aeropuerto .

Decidimos subir ya a recoger el coche, pero antes algunos querían visitar el Museo Magritte, que se encontraba muy cerca del coche. Así que el resto esperamos a que volvieran tomando una cerveza en una terraza cercana. Cuando llegaron, decidimos comer allí mismo unas ensaladas y algún sandwich y así irnos con todo hecho hacia Leuven (Lovaina)

Treinta kilómetros al este de Bruselas, media hora más o menos, se encuentra la ciudad universitaria por excelencia de Bélgica, Lovaina.

Es la primera vez que vengo aquí, tiene delito después de haber vivido ocho años en este pais, así que nos ponemos a callejear, viendo por todas partes edificios de distintas facultades y residencias universitarias, hasta que llegamos al fabuloso edificio del ayuntamiento. Pocos lugares he visto más bellos que éste. 




Continuamos en dirección al también muy famoso Begijn hoof . Uno de los mayores y más hermosos del pais, hoy convertido en su mayor parte en residencias de estudiantes.







Una vez disfrutado de tan bonita ciudad, nos pasamos por el Lidl para reponer la despensa de la casa y volvemos a ella. A ver si hoy es posible dar un paseo para ver Brujas de noche, aunque algo me dice que hoy tampoco va a ser.

No hay comentarios:

Publicar un comentario