En primer lugar nos dirigimos al recinto de la Expo del 1958, donde el atomium es su construcción más representativa.
Dentro del mismo recinto de la expo, hicimos una parada para ver el Pabellón chino y la torre Japonesa. No entramos a visitarlas por dentro, pero cuando estuve la vez anterior, hace casi veinte años, me llamó la atención la exposición de armas y ropas samurais que había dentro de la torre.
En los jardines que los rodean nos comimos el tentenpié y proseguimos hacia la gran basílica de Koekelberg. Desde fuera es un edificio impresionante, pero cuando se entra, se queda uno un poco decepcionado, pues el interior es bastante frío y se espera algo más.
Primero vemos la Catedral de San Miguel, con su hermoso púlpito y el soberbio órgano.
Desde allí a través de la Galería de Sant Hubertus llegamos a la maravillosa Gran Plaza, quizás la más bonita no sólo de Bélgica, sino de todo el centro de Europa. El edificio del ayuntamiento es impresionante y el resto de casas de los antiguos gremios, no se quedan atrás en belleza. Uno se queda absorto mirando hacia cualquier parte de esta plaza, pero hay que seguir, así que vamos a coger la calle que nos lleva al maneken pis, eso sí, primero nos comemos un buen gofre. Hay que saborear la gastronomía local.
En esta ocasión en famoso niño estaba desnudo, yo lo prefiero, porque vestido de bombero, papá noél o con cualquiera de los muchos que tiene, lo encuentro bastante ridículo. Allí nos hicimos algunas fotos, cuando encontramos hueco para ello, porque el lugar está siempre repleto de turistas inmortalizando el momento.
Continuamos nuestro paseo y pasamos por la plaza de la bolsa, tristemente conocida por ser el escenario donde los Bruselars hacían sus ofrendas y recordaban a los muertos en los atentados del 2016 en el metro y el aeropuerto .
Decidimos subir ya a recoger el coche, pero antes algunos querían visitar el Museo Magritte, que se encontraba muy cerca del coche. Así que el resto esperamos a que volvieran tomando una cerveza en una terraza cercana. Cuando llegaron, decidimos comer allí mismo unas ensaladas y algún sandwich y así irnos con todo hecho hacia Leuven (Lovaina)
Treinta kilómetros al este de Bruselas, media hora más o menos, se encuentra la ciudad universitaria por excelencia de Bélgica, Lovaina.
Continuamos en dirección al también muy famoso Begijn hoof . Uno de los mayores y más hermosos del pais, hoy convertido en su mayor parte en residencias de estudiantes.
Una vez disfrutado de tan bonita ciudad, nos pasamos por el Lidl para reponer la despensa de la casa y volvemos a ella. A ver si hoy es posible dar un paseo para ver Brujas de noche, aunque algo me dice que hoy tampoco va a ser.

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