sábado, 22 de abril de 2017

DIA 3 LOS DIAMANTES DE AMBERES

Hoy es Sábado, el día perfecto para ir a visitar mi ciudad favorita de Bélgica. Quizás sea por la de veces que he ido a ella a comprar en el mercado de los sábados, o por las cervezas que he tomado en sus terrazas , o por los paseos a orillas del Scalda, Amberes tiene un significado y un encanto especial para mí. Puede no ser tan espectacular como otras de las monumentales ciudades flamencas, pero en sus calles se respira vida y alegría.


Salimos después de desayunar. Por cierto, el duende cafetero sigue teniéndonos el café y los vasos preparados cuando nos levantamos. ¡ Que haríamos a esas horas sin él !




Como el Lunes tenemos pensado volver a Amberes para quedar con nuestros amigos Frans y Emilia, que vendrán en tren desde su casa en Oud Turnhout, dejamos la imponente estación central para ese día. Así que empezamos nuestra visita a la ciudad en la iglesia de San Carlos Borromeo.  La iglesia se halla en la Conscienceplein, plaza a la que da nombre el escritor Hendrik Conscience.



 Es un oasis entre el bullicio de la ciudad: junto a la iglesia, una biblioteca y tranquilas terrazas rodeadas de tilos que invitan a hacer un alto en este agotador «Paseo Rubens». Originalmente, fue la iglesia de los jesuitas. El altar está provisto de un original sistema que permite alternar una o cuatro pinturas.



Desde allí pusimos rumbo a la Grote Martk, una de las más hermosas plazas de Bélgica. Allí se encuentra el ayuntamiento de la ciudad y en el centro de ella la estatua del héroe local "Bravo" que venció al gigante que amedrentaba a los habitantes de la ciudad y cobraba un peaje a todo aquel que quería cruzar al otro lado de la misma. Bravo, tras vencerle, cortó la mano del gigante y la arrojó al río, hecho que da nombre a la ciudad (Mano tirada = Werpen hand).



En la plaza estaba el coche de caballo de la cerveza Palm. Un precioso y robusto caballo de tiro junto al coche de la cerveza nos sirvió de fondo para unas bonitas fotos, aunque yo no le gusté demasiado ya que cuando me acerqué empezó a ponerse un poco nervioso y me tuve que quitar de su lado.


Continuamos nuestro paseo por la ciudad visitando la Catedral y el Castillo del gigante junto al río. Yo esperaba algo más del interior de la catedral, pero lo que había era una exposición de cuadros. Vimos algunos Rubens y al salir nos tomamos una cervecita antes de pasar por una de las más bonitas calles de la ciudad.Se entra por el número 16 de la encantadora Oude Loonmarkt.


Allí hay una casa que es la entrada a esta ruta escondida de casas antiguas y patios muy bien conservados.








Como aún era temprano, decidimos acercarnos a conocer un poco de Mechelen (Malinas), ciudad donde se crió en emperador Carlos. 





Allí nos dirigimos en primer lugar a un fritur que hay en la plaza a dar cuenta de unas suculentas patatas fritas y unas hamburguesas, satés, frikandeles, etc. Lo que cada uno prefirió comer, para después proseguir nuestro paseo visitando el impresionante Belfort, uno de los tres que hay en Flandes junto con el de Brujas y el de Gante.















Recorrimos también parte del Begijn hoof. No estaba mal, pero tras haber visto el de Brujas y el de Kortrijk, este se nos quedaba un poco lejos de ellos, así que como eran ya las siete de la tarde, decidimos volvernos a la casa para relajarnos y vivir nuestro ya célebre momento jardín en la casa de Brujas, así que sin pasar por Lokeren, aunque el duende insistía en que teníamos que pasar por allí, llegamos a casa donde concretamos qué hacer en nuestro próximo destino. Bruselas.

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