A las 8.30 tomamos el estupendo desayuno que nos traen a la casa, imposible comer todo aquello, zumo, fruta, huevos cocidos, ensalada de tomate, pepino y queso, embutido, creppes, y café. Lo que sobra lo guardamos para la cena y preparamos unos sandwiches para el camino.
Nos dirigimos en primer lugar al pequeño pueblo de Arbanasi, especialmente para visitar la iglesia de la natividad, considerada como la capilla sixtina del arte ortodoxo. Es una pequeña iglesia que guarda en su interior un tesoro inimaginable vista desde fuera.
Tuvimos mucha suerte, pues al sacar las entradas había una señora que en un perfecto español nos dijo que estaba esperando a un grupo de españoles para hacer una visita guiada y que si queríamos unirnos a ellos. Le dijimos que no, ya que preferíamos verla sin tanta gente, a lo que ella nos respondió que se ofrecía mientras llegaba el grupo a darnos una breve explicación de la iglesia.
Nos estuvo enseñando y explicando todos los detalles de los maravillosos frescos que decoran paredes y techo, destacando aquellos que son muy singulares, tales como el arbol genealógico que Jesucristo decorando el techo de una de las salas o la rueda de la vida, pintura muy excepcional en el arte religioso.
Estuvimos tan satisfechos con sus explicaciones que le dimos una buena y muy merecida propina.
Caminamos un poco y visitamos una de las muchas casas típicas del renacimiento búlgaro que hay en el pueblo. En esta ocasión entramos en la casa Konstantsalieva. Esta perteneció a una familia de comerciantes en la época de la ocupación otomana, de ahí ese ambiente oriental en toda la decoración. Aquí también había un grupo de españoles de visita, así que esperamos a que acabaran para entrar nosotros.
Volvimos al coche y en 10 minutos llegamos a Veliko Tarnovo, antigua capital del I imperio Búlgaro. Aparcamos los coches, en sitios distintos ya que nos despitamos uno del otro un poco y decidimos ir primero a ver la Fortaleza de Tsarevets .
Allí subimos en primer lugar a la iglesia que corona la colina. Después vimos los restos del palacio real y recorrimos parte del perimetro de la muralla.
Continuamos hacia el casco histórico de la ciudad y entramos en un restaurante con una decoración un tanto peculiar, pero donde comimos estupendamente.
Continuamos el paseo hacia la casa del mono por la parte más antigua de la ciudad. Muchas casas de esta parte de la ciudad daban muestras de un gran abandono, pero a su vez dejaban imaginar el explendor que en siglos pasados tuvieron.
Fue un recorrido muy interesante y volvimos de nuevo a la calle principal, donde hicimos algunas compras y tomamos un café en la cafetería del hotel que había allí, que ahora mismo no recuerdo el nombre.
Ya era hora de volver a la casa, pero antes tenemos que pasar por Lidl para hacer unas compras. Queremos preparar esta noche una barbacoa en el jardín por lo que compramos lo necesario para ello y nos vamos a casa.